lunes, 10 de enero de 2011

Me quiero llamar POLAROID.




El tequila siempre me ha servido para sentirme valiente, el sexo siempre me ha servido para sentirme deseada y mi madre siempre me ha servido para sentir que tengo a alguien a quien amar, pero hoy a media noche nada me basta con este miedo que me moja las bragas y me cala los dientes al querer masticar. La mujer de las ilusiones ha tocado nuevamente a mi puerta, lleva tacones altos y una minifalda (más que guapa parece puta y vulgar) esta vez se ve muy cambiada, ya no es juguetona como adolescente, sino que ahora con el peso de los años y el andar de la experiencia se ha vuelto un poco más regia, altiva y parece que en cada paso odia un poco más la vanidad. Hoy como todos los días desde hace más de un año, he despertado con la alarma del reloj de lado derecho de la cama, casi apunto de caer y me guardo lo poco que me queda de inocencia muy adentro del pecho, justo a un costado de lo que algunos llaman corazón. Si, tengo miedo y preferiría no extrañarte tanto esta mañana, no extrañar mi infancia ni la manera en la que solía despertar, ni tampoco extrañar la manera en la que dices que desnuda y sobre tu vientre bailo mucho mejor.
Me reinvento a cada instante muy en contra de mi propia convicción.
Hoy preferí no crecer tan alto, no menstruar ni desear coger a todo hombre que me atrae.
Hoy preferí seguir siendo la misma joven inconclusa e incoherente que amaba escribir y no se cansaba de soñar...



Mañana a esta hora, estaré en el viaje decisivo de mi vida.

3 metieron mano:

niña imantada

¿Europa? :)

¡Sí! Mejor soñar y que parezca que nada concluya, ¡todo por construir!

jjono

muuyy bueno :)

Alís

Me da la sensación de que siempre eres esa joven que describes.

Me encantó este texto

Besos

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