domingo, 10 de noviembre de 2013

MAL

No siempre tienes que ganar. Ganar es un peso muy fuerte, sentir que hiciste algo bien y que entonces quizá eres mejor que los demás. No siempre tienes que ganar para merecer un aplauso ni para merecer el beso de la mujer o el hombre que amas. Si ganas, gánalo bien, gana por ti.
No siempre tienes que amar, ni querer aunque sea tantito. Ama cuando de verdad lo desees no cuando le tengas miedo a la soledad, porque amar por miedo es la mentira más grande y el camino más corto para nunca conocer el amor.
No siempre tienes que ser fuerte y comerte las lágrimas, llorar es bonito. Llora parado, llora sentado, llora mientras caminas o mientras comes, llora en pose fetal y al mirarte al espejo, llora cuando vas manejando o cuando estás en el baño, llora de miedo, de angustia y de felicidad, llora a ratos, no tienes que hacer caso de que llorar es malo y es mejor llorar todo de una vez y por todas. Yo siempre que escribo lloro y es cuando más me gusta llorar.

Un día me contaron casi gritándome que debía de hacer siempre las cosas bien y me la creí.
Como pararme bien y despertarme puntualmente a las 6am para iniciar las labores del día, que debía de ser una mujer de bien y que las niñas no ven pornografía ni deben de tener sexo antes del matrimonio ni con más de un hombre, que debía de saber caminar bien para tener un buen porte y no usar minifalda, que debía de comer bien, sin hacer ruido ni hablar en la mesa, que debía de terminar la carrera para conseguir un título que me diera ese trabajo de todos desean, por que "Sólo con un título se logra algo en la vida, hija. Yo no estudié, pero todo mi esfuerzo es para que logres lo que yo no tuve" Y es cierto, quizá lo hice, pero a mi modo. Yo no soy esa mujer de bien, no me gusta la fidelidad ni decir te quiero cuando no lo hago, no me gusta mentir cuando ni yo me lo creo porque entonces me duele mentirme, no me gusta dar consejos como si me supiera la vida, no me gusta saludar a quién no me agrada ni trabajar en una oficina-odiaría ganar dinero con algo que no amo. No me gusta. Cuando tienes más de dos décadas y la vida hecha un lío, es entonces cuando te das cuenta de que las cuentas y los cuentos no se cuentan igual.

He hecho muchas cosas "mal". Le rompí el corazón al hombre que lo daba "casi" todo a cambio de mi felicidad ( sin entender que el casi hace una diferencia muy grande ), encontré el amor a 9000 km de mi casa sabiendo que siempre estuvo en el lugar del que me fui y viajé a un lugar donde no existen semáforos y la muerte está en la esquina de al lado. Lloro en pose fetal toda la noche cuando no puedo dormir por tener pesadillas, me he inventado el sueño de que puedes vivir de aquello que amas y lo peor es que me lo he vivido creyendo, he viajado a más de 15 países pensando que no es necesario alquilar un hotel ni llevar más de media maleta, me he tirado (si no hago mal las cuentas) en promedio a 30 hombres a la fecha, porque me encantan los hombres pero no enamorarme, porque creo en la estúpida idea de que en su momento llegará el indicado. Como lo que me gusta sin importar lo grasoso que sea y solo una vez me desperté puntualmente a las 6am para hacer ejercicio.
Sí, he hecho las cosas mal, muy mal.

Este texto va dedicado a Adán, porque en unas horas es su cumpleaños y porque también es un hombre que según creo ha hecho las cosas mal, como llamarle "hacer el amor" al acto de coger, o decir que me quiere, entre otras estupideces. 

2 metieron mano:

Syd

Bellas declaraciones, ojalá se pudiera leer, aprender e ir a la segura, pero no, la vida hay que vivirla con todo y sus golpes, especialmente con sus golpes.

Como ese error de confundir "hacer el amor" y "coger", eso no se diferencia hasta que no te han roto el corazón.

Felicidades a Adán, ojala no seas tú quien le haga ver la diferencia.

Un beso.

Gabrielli

Justo con una amiga estábamos hablando de este tema hoy... y casi todos los días. Uno no elige sentir absolutamente nada, pero lo que sí decide es qué hacer con eso. Lo mismo con las experiencias y todo eso.

Las cosas muchas veces caen aunque uno desee otra cosa. Vos podés desear amar a alguien pero viene el flaco/flaca y te putea por x razón o directamente te ignora. Pasa. Mucho.

Me gustaron un par de líneas en particular:

"(...) Cuando tienes más de dos décadas y la vida hecha un lío, es entonces cuando te das cuenta de que las cuentas y los cuentos no se cuentan igual. (...)"

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